El calor del verano puede ser implacable, y la idea de dormir sin ventilador es casi un suplicio. Sin embargo, muchos dudan en dejarlo encendido toda la noche por miedo a que la factura de la luz se dispare. ¿Es un gasto innecesario o una inversión mínima en confort? Averiguar el costo real puede acabar con esa indecisión y ayudarte a disfrutar de noches frescas sin remordimientos.

El consumo nocturno de un ventilador: ¿una factura aterradora?

Un ventilador de mesa o de pie típico consume entre 60 y 100 vatios por hora, según el modelo y la velocidad. Si lo usas durante ocho horas por noche a una velocidad media, podrías estar gastando alrededor de 0.6 kWh diarios. Esto se traduce en unos 18 kWh al mes si lo utilizas a diario durante la temporada de calor.

Hagamos cuentas. Tomando como referencia una tarifa eléctrica aproximada de 0.80 céntimos de euro por kWh, dormir con el ventilador encendido todas las noches te costaría entre 14 y 15 euros al mes. Es significativamente menos de lo que muchos imaginan, especialmente si lo comparamos con el aire acondicionado, que puede llegar a ser diez veces más caro por el mismo tiempo de uso.

Ventilador de techo vs. portátil: la batalla por la eficiencia

Los ventiladores de techo son los verdaderos campeones del ahorro energético. Mueven mucho más aire con menos consumo. Un modelo estándar suele consumir entre 50 y 75 vatios, mientras que un ventilador de pie potente puede alcanzar fácilmente los 120 o 150 vatios. Aunque la diferencia parezca pequeña, a lo largo de tres meses de verano, esto puede suponer un ahorro de entre 20 y 30 euros.

Además, el ventilador de techo distribuye el aire de manera más uniforme por toda la habitación, permitiendo usar velocidades más bajas y, por tanto, consumir aún menos. Si estás pensando en instalar ventiladores en casa, apostar por los de techo se amortiza rápidamente con el ahorro mensual, sobre todo si tienes varias estancias que necesitan enfriamiento.

Así varía el consumo entre modelos de ventilador:

  • Ventilador de techo: Consume entre 50 y 75 vatios, ahorrando hasta un 40% comparado con los portátiles.
  • Modelos de mesa pequeños: Gasta entre 40 y 60 vatios, siendo los más económicos para espacios individuales.
  • Ventiladores de torre: Consumen entre 70 y 100 vatios, ofreciendo un buen equilibrio entre potencia y ahorro.
  • Circuladores de aire potentes: Pueden alcanzar los 150 vatios, pero refrigeran espacios más grandes.

Aire acondicionado vs. ventilador: la gran disparidad

Un aire acondicionado de 9000 BTU consume una media de 900 a 1200 vatios por hora, ¡aproximadamente diez veces más que un ventilador común! Dejarlo encendido durante las mismas ocho horas nocturnas puede suponer un gasto mensual de entre 150 y 180 euros solo en este aparato. La diferencia es abismal y explica por qué tantas personas sufren el calor intentando ahorrar en la factura eléctrica.

La estrategia más inteligente para quienes tienen aire acondicionado es usarlo para enfriar la habitación una o dos horas antes de dormir, y luego apagarlo y encender el ventilador. La estancia permanecerá fresca y el ventilador mantendrá el aire circulando sin el elevado consumo del aire acondicionado toda la noche. Esta combinación puede reducir tu factura mensual a unos 50 o 60 euros, en lugar de los 180 que costarían si el aire acondicionado estuviera encendido constantemente.

Comparativa de costes mensuales (aproximado):

  • Ventilador común (8h/noche): 14-15 euros mensuales.
  • Aire acondicionado 9000 BTU (8h/noche): 150-180 euros mensuales.
  • Combinación (AC 2h + ventilador 6h): Alrededor de 50 euros.
  • Dos ventiladores en habitaciones diferentes: Unos 30 euros mensuales.

Trucos para exprimir el ahorro con tu ventilador

Aprovechar la velocidad adecuada marca una gran diferencia. La velocidad máxima consume mucha energía y, a menudo, no es necesaria, especialmente una vez que la habitación ha cogido algo de frescor. Empezar con velocidad alta durante media hora y luego bajar a media o mínima puede ahorrarte energía sin sacrificar el confort.

Otro consejo es colocar el ventilador estratégicamente cerca de una ventana para que impulse aire fresco del exterior durante la noche. Esto te permite usar velocidades menores porque estás aprovechando la temperatura externa, que naturalmente desciende al anochecer. Cerrar las cortinas y persianas durante el día también ayuda enormemente, impidiendo que el sol caliente en exceso el ambiente y obligue a los aparatos a trabajar más tarde.

¿Valen la pena los modelos más modernos?

Los ventiladores con tecnología inverter o motores DC pueden consumir hasta un 50% menos de energía que los modelos tradicionales, pero su precio inicial es dos o tres veces superior. Si utilizas el ventilador intensivamente durante cuatro o cinco meses al año, la economía generada puede compensar la inversión en unos dos o tres años. A partir de ahí, es pura ganancia en tu factura eléctrica.

Los modelos con temporizador también son grandes aliados: puedes programarlos para que se apaguen automáticamente después de unas horas. Muchos se despiertan a mitad de la noche tiritando con el ventilador aún encendido, gastando energía innecesariamente. Con el temporizador, funciona solo el tiempo necesario para que concilies el sueño y se apaga solo, cortando el consumo por la mitad sin comprometer tu descanso. Al final, dejar el ventilador encendido toda la noche cuesta menos de 50 céntimos de euro al día, un precio bastante accesible que no justifica pasar calor intentando ahorrar unos pocos euros.

¿Y tú, cómo gestionas el uso del ventilador en verano para mantener tu bolsillo contento?